“Dejar las harinas” es uno de los temas más repetidos en consultorios, grupos de amigas, cumpleaños, gimnasio e incluso en la tele. Hay todo tipo de opiniones y formas de hacerlo. Antes de tomar una decisión, analicemos la situación.

Antes que nada debemos responder: ¿A qué le llamamos harinas? Harina es el producto de la molienda de los cereales. Dentro de los cereales se encuentran: arroz, maíz, trigo, avena, cebada, centeno, sorgo, mijo, amaranto, quinoa. Es decir que podemos tener harina de arroz, de maíz, de avena, de trigo. Y a partir de esto elaborar panes, galletitas, masas, pizzas, fideos, pastas, etc.

Por lo tanto, eliminar harinas significa eliminar un gran grupo de alimentos y preparaciones.

Los productos elaborados con harinas de diferentes cereales, aportan hidratos de carbono (HC) como macronutriente fundamental. Los HC brindan energía. La diferencia fundamental entre cada harina es su grado de refinamiento, la presencia o no de fibra y de gluten (útil en el caso de celiaquía), pero todos tienen similar cantidad de HC.

Cuando hablamos de productos elaborados con estas harinas (galletitas, panes, masas, empanadas, pastas), el aporte de nutrientes es más complejo porque además suelen tener grasas y azúcares agregados.

El grupo de cereales se encuentra muy diseminado, y su aporte calórico y de HC es importante por eso es necesario controlar su consumo. A su vez, los HC, al ser consumidos producen aumento de la insulina para poder metabolizarse. Y termina produciendo una situación inflamatoria que no es recomendable.

Sé que no es fácil. Pero la realidad es que podemos vivir sin harinas y sin cereales. ¿Es necesario? En algunos casos más que otros.

Será cuestión de evaluar tu alimentación actual, síntomas, necesidades y posibilidades de cambio. Y también de ir despacio, construyendo una nueva alimentación.

¿Por donde arranco? Lo primero que debemos hacer es reconocer cuales son las mejores. Así es que podemos reemplazar el arroz común por arroz integral o yamaní, las galletitas por panes integrales, implementar otras fuentes de cereales más saludables como quinoa, centeno, avena. 

Por supuesto que también debemos eliminar esas fuentes de «harinas» altamente procesadas y adictivas como facturas, galletitas dulces, bizcochitos. También podemos elegir preparar pastas con verduras en lugar de usar salsas con crema por ejemplo.

Tercer paso, es dar mucho más protagonismo a las frutas, verduras, huevo, carnes, frutas secas. Son saludables, con menos hidratos. Si más los usamos, menos harinas necesitaremos.

Así que: si eliminamos las harinas procesadas y adictivas, elegimos los mejores cereales y sus mejores formas de preparación y aumentamos el consumo de otros alimentos reales, habremos avanzado un montón. Empezá por ahi.

Si ya has hecho esto y queres ir por más, podes eliminar los cereales y harinas completamente. No va a pasar nada. Pero anda paso a paso. Y siempre hacelo asesorado con un profesional.

Lo más importante es que cada paso sea elegido, consciente y sostenido.

14 de octubre de 2020

0 respuestas sobre "¿Qué hacemos con las harinas?"

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